La Economía de León

Sector Primario

Consideraciones sobre la agricultura leonesa

La solución a la problemática que presenta la agricultura leonesa en su falta de tecnificación y de rentabilidad, hay que buscarla en las fórmulas del cooperativismo, de la asociación y de la explotación comunitaria. Y todo ello tanto para la producción como para la comercialización.

Nuestra provincia tiene un gran volumen de producción agraria, con productos de calidad, y sobre ellos puede basarse la industria de una gran entidad comercial, principalmente alimentaria, productos hechos, manipulados, precocidos.

Y es que la industria de la alimentación tiene un gran porvenir, y en especial para el trabajo femenino, porque tenemos en nuestra mano las zonas de producción y así llegaría León a ser un gran sector estratégico en la exportación.

Hay que orientar al agricultor leonés en las metas que tiene que alcanzar, los procedimientos y la investigación, porque hay un mercado abierto en Asturias, con un millón de habitantes y gran nivel de empleo. Pocas provincias como León tienen tantas posibilidades, si se la dotara de centros docentes de investigación sobre el campo y la producción agraria. En cuanto a la propiedad de la tierra agrícola se tiende a la concentración parcelaria, a nivel técnico de trabajo y rendimiento. También la adquisición de grandes fincas para explotación agrícola y ganadera, Esto se ha favorecido porque la emigración llevó anejo la venta de propiedades agrícolas.

Otras veces, se adquieren fincas para recreo por emigrantes y personas afincadas en las ciudades. El rendimiento agrícola en tales casos suele ser familiar, de entretenimiento, pero que ha influido en la creación de un bello entorno paisajístico.

Principales productos de la agricultura leonesa

Los cereales, son un cultivo muy variado en León. Trigo, centeno, cebada y maíz se van comercializando por el Servicio Nacional de Productos Agrarios, S.E.N.P.A., que fija el precio oficial y adquiere al labrador el producto sobrante, después del auto-consumo. Para ello está montado el servicio de silos y paneras.

En cuanto a la vid, se extiende por la zona berciana, la meseta, los páramos, aunque se ha resentido mucho la producción debido al éxodo rural. La exportación del vino leonés se hace a Asturias, Galicia, Iberoamérica, pero casi todo a través de Asturias.

La remolacha. Comenzada a explotarse allá por el año 1900, para sustituir a la caña de azúcar por las dificultades procedentes de la independencia de los países americanos, se cultiva hoy con un respaldo oficial sobre superficie y precios del producto. Los grandes centros azucareros se hallan en Veguellina, León, La Bañeza y Sahagún.

El lúpulo da en León las tres cuartas partes del consumo nacional, y de la comercialización del producto se encarga la Sociedad de Fomento del Lúpulo.

Otro producto de áreas restringidas en León es la menta piperita entre los ríos Porma y Curueño, en unas 300 hectáreas, que se exporta a Alemania y a Barcelona. El tabaco localizado por la hoya berciana se industrializa y manufactura en Gijón. Por El Bierzo y en las riberas del Órbigo y Esla se localizan las producciones hortícolas de pimientos, cebollas, tomates, con exportación a Madrid, Asturias y Valladolid. En alubia ocupa León el primer puesto de producción nacional, el tercero en patatas, y las frutas se comercializan con ventaja en León porque maduran quince días antes que en otras regiones; y los frutos secos de producción berciana, castaña y nuez, se exportan a Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao, Brasil, Venezuela y, las nueces, a Cuba.

El subsector ganadero leonés.

Las características naturales de nuestro suelo favorecen la importancia del sector ganadero. El vacuno se extiende por toda la provincia y la raza Parda-Alpina va sustituyendo a la raza autóctona, llegando hasta el 40 por 100 del vacuno total. La zona de Boñar se va considerando ya como un vivero natural de esta raza, por la adaptación conseguida.

En el ganado ovino predomina la raza churra, resistente al clima, aunque se exploten otras razas para carne y lana de más producción industrial, como la merina y la Fleischschaff o merina precoz.

En el ganado porcino se incrementa la producción explotando razas precoces, como la Large White y Landrace.

El ganado caballar se ha aumentado debido al consumo de carne; sin embargo, hay un descenso en los ganados mutar y asnal, como lógica consecuencia de la mecanización.

Ferias y mercados.

La comercialización del ganado también se hace mediante las ferias, reuniones públicas de compraventa, en fechas señaladas y en villas y ciudades, con una frecuencia mensual. El área del mercado suele tener frecuencia semanal. Ambos conceptos superan los ámbitos locales y los sectores del campesinado y ganadero intercambian sus productos, o con los de la ciudad. Los mercados de la ciudad se celebran sábados y miércoles. El del miércoles ya es de tradición medieval.

Hay pautas de comportamiento: el regateo, la intervención del vendedor, comprador, intermediario, chalán, terciador. En otras épocas jugaron un gran papel los arrieros, con sus privilegios en el transporte y las más variadas mercancías.

El subsector forestal

Denominamos flora a la variedad de especies vegetales, entendidas una por una de las plantas existentes en el entorno. Llamamos vegetación al conjunto de plantas que forman el ambiente paisajístico de la zona. Y entendemos por vegetación potencial la meta a la que tendería la vegetación si se la dejase libremente al arbitrio de la naturaleza. Recordemos la anécdota de la ardilla que podía caminar de norte a sur de la península saltando de árbol en árbol, por la riqueza forestal existente en tiempos medievales.

Para repoblar racionalmente las zonas desforestadas hay que estudiar qué hubo anteriormente allí, que diera éxito vegetal.

La vegetación leonesa depende de dos factores: el clima y el suelo. Hay una línea transiberiana que pasa por la mitad de la provincia, de este a oeste. Al norte de esa línea crece naturalmente la vegetación atlántica, compuesta por el roble, que mira al sur; el haya, que mira al norte; el abedul, que crece en los lugares altos y se ha desforestado por ser maderable recto, ocupando los lugares silíceos. El haya es vegetación centro-europea.

Por debajo de la raya transiberiana tenemos las encinas. La encina es planta mediterránea, y los encinares leoneses son muy peculiares, con hoja semicaduca, que forman los quejigos. Las plantas introducidas han sido el nogal y el castaño. Recuérdese que se plantaban tantos nogales cuantos nietos había en la familia.

En esa franja sobre la línea transiberiana, que es subatlántica o submediterránea, indistintamente, y ocupa algo de León, algo de Zamora y de Salamanca, ahí están las grandes masas de robles leoneses, el quercus pyrenaica; sin embargo en esa zona se están plantando pinos, y es un error, porque lo ideal es el roble, que es el apropiado desde siglos y siglos.

El chopo, como producto de las riberas, a las orillas de los ríos, es la vegetación auténtica y autóctona de la ribera leonesa. Chopos, salgueros, alisos, sauces, olmos.

La humedad crea también una microvegetación que el hombre puede potenciar porque es la autóctona. En Mirantes de Luna hay algo de enegro, que por Soria llaman sabina. El reino de León constituye una provincia botánica de extraordinaria riqueza. La superficie forestal de la provincia leonesa abarca un total de 844.000 hectáreas, un 56 por ciento de la superficie total. Esa cifra es superior a la nacional, por lo que cara al futuro parece que será importante este subsector, contribuyendo a la riqueza cinegética y usos recreativos.

El valor de los aprovechamientos forestales supera los cien mil millones de pesetas entre madera, leñas, pastos, resinas, áridos.

La productividad del sector forestal de León es menor con respecto a la media nacional, pero es que entra en ello unos usos recreativos del bosque que no se contabilizan, como son el esparcimiento de los habitantes de la ciudad y grandes poblaciones.

León aporta un sinnúmero de lugares pintorescos, con poblamiento de gran valor cinegético como son el corzo, el oso, el ciervo, el rebeco, la liebre, el urogallo, la avutarda, la perdiz, la codorniz, etc.