las Comarcas de León
La Montaña
Caracteres Generales.
Situación.
Ocupa la montaña el alto relieve producido por la Cordillera Cantábrica y las zonas de contacto situadas dentro de la misma o más al sur.
Las aguas
Formando hermosos valles, discurren ríos rápidos, como el Cares, Sella, Esla, Yuso, Porma, Tuéjar, Curueño, Torío, Bernesga, Luna, alto Sil, Omaña.
Se forman desfiladeros o gargantas de gran belleza natural, como las Conjas, en el Cea; la Garganta Divina, en el Cares; Los Beyos, en el Sella; las Hoces de Valdeteja, en el Curueño; las Hoces de Vegacervera, en el Torío; La Gotera, en el Bernesga y el abismo de las Palomas, en el Sil.
En su territorio se enclavan lindos lagos naturales como el Presente, el Ausente, los de Torrestío, el Chao, el Cefera. Entre los lagos artificiales o embalses se han construido el de Riaño (no finalizado aún), el del Porma, el del Luna, el de Selgas.
El Clima.
Los veranos montañeses son frescos, circunstancia muy aprovechada por turistas y veraneantes, que buscan estos lugares en su época vacacional veraniega.
No obstante, los inviernos son muy crudos, con abundancia de nieve y temperaturas por debajo de cero grados. La temperatura media anual se cifra en los 8° C, y el índice de pluviosidad es de 1350 mm anual.
Lo accidentado del terreno, el clima y la montaña hacen de esta comarca centro de atracción para deportes montañeros y de esquí, con buenas estaciones invernales como el Brañilín, San Isidro, Leitariegos; picachos atractivos para la escalada y acampadas montañeras con excursiones sugestivas.
La Vivienda En La Montaña.
La vivienda en la montaña suele ser, preferentemente, de piedra, material abundante en su suelo. No obstante, hoy se ha experimentado notable alteración en los detalles de su construcción y cubiertas, a partir de ladrillo y bloques, que van desplazando otros materiales por la competitividad de precio y ahorro de mano de obra en su colocación. La cubierta de pizarra y teja se va sustituyendo por la Uralita, que resulta más barata.
Las casas antiguas que subsisten acreditan el horror que el montañés siente hacia el frío, y el deseo de liberarse de él, haciendo los huecos muy pequeños. Cuando los vidrios eran casi desconocidos; incluso es insignificante el uso del carbón, solamente leña.
También se empleaba la paja en la cubierta de las viviendas, con objeto de abaratar su coste, por ser producto de la zona; y aseguran que son más calientes en el invierno y más frescas en tiempo estival. La edificación típica montañesa es la vivienda en semicírculo orientada al sur, con el hórreo en medio, ambos cubiertos de paja, que aún quedan por Babia y Laciana.
Por Murias, el techo es de pizarra y el corredor de madera sale al exterior. Por las zonas de Riaño y La Vecilla, el corredor o solana queda empotrado en el edificio y limitado por dos muros, con la cubierta de teja. Los hórreos y paneras, construidos sobre pilares, para proteger los artículos de primera necesidad de la humedad y los roedores, hoy son objeto de curiosidad para el turista, y quedan ya muy pocos, cubiertos de paja, allá por las zonas de Valdeón, Las Bodas y Prioro.