El Pueblo: Datos e Historia

Vista en mapa de los ocho pueblos del municipio de San Cristóbal de La Polantera
El Pueblo de San Cristóbal de La Polantera está enclavado hacia el sur de la capital Leonesa. Está enmarcado dentro del 2º 15' de longitud oeste y 42º 20' de latitud norte, tomando como referencia el meridiano de Madrid.
Es cabeza y sede del ayuntamiento del mismo nombre, que administra un municipio compuesto de ocho localidades: San Cristóbal de la Polantera, Villagarcía de la Vega, Posadilla de la Vega, Matilla de La Vega, San Román el Antiguo, Veguellina de Fondo, Villamediana de la Vega y Seisón de La Vega.

Bandera de la comunidad autónoma de Castilla y León.
El Censo de la localidad es de 420 habitantes, dedicados a la agricultura. Sus cultivos predominantes son la remolacha, los cereales, patata, maíz y en menor medida las alubias. Las alubias son un cultivo que por diversas causas ha pasado a ser testimonial. Sin embargo, hasta fechas recientes fue de gran importancia en la agricultura de la localidad. Estos cultivos se benefician de las aguas del río órbigo, que discurren por tres grandes presas: El Moro, la Huerga Torina y el Canal Alto de Villares.

Vista frontal y reciente de la iglesia del pueblo, la plaza del pueblo, y el campanario con su nido
El tipo de construcción de las viviendas familiares es similar a la predominante en toda la ribera del órbigo. Este estilo se define como: casas de dos plantas, de grandes tapiales de tierra, ya todas rebocadas de cemento y pintadas, grandes puertas de madera y con ventanales y "buquirones" también de madera. Las cubiertas son de teja árabe asentadas a menudo sobre cañizos o sobre chilla con maíces. De todos modos el avance continuado de las nuevas técnicas en la construcción ha traído consigo que ya se vean numerosas construcciones de ladrillo tipo chalet, y que para evitar las molestas goteras, las cubiertas con teja árabe se hayan sustituido por cubiertas con teja de cemento.
Origen Histórico

Fuente "del agua caliente". El agua cada vez menos abundante que dá esta fuente, es deliciosa. Refrigerada se convierte en una delicia.
San Cristóbal de la Polantera está enclavado en un territorio en el que tenían su asiento dos tribus del pueblo astur: Los Egurros y los Amacos. Los Egurros estaban extendidos a lo largo del territorio de los Bedunios (asentados en torno a su principal núcleo que se cree estaba localizado en el actual San Martín de Torres). La capital de los Amacos era Astorga. Los topónimos atestiguan la existencia de estas tribus y aún hoy en día quedan restos en el habla de los pueblos existentes en los lugares de influencia de ellas: "dijun", "trajún", "vinun", etc, propios de los territorios de los Egurros, frente a "llegueste", "vinieste", "entreste", etc, propio de modalidades dialectales de los Amacos. Estos pueblos tenían gran movilidad y se desplazaban continuamente por el territorio, pero sin alejarse de los ríos (pesca y cultivos) y de las zonas llanas en las que abundaba la caza, es decir, de los alimentos.

Explanada de la fiesta. Al fondo podemos ver la fuente "del agua caliente" Tradicionalmente llena de tierra y polvorienta, hace poco se acondicionó de manera estupenda, para reuniones masivas del pueblo, como bailes.
Sobre éstos pueblos impusieron su dominio los romanos, cuando en su afán de apoderarse de las grandes riquezas (tanto auríferas como de plata y otros minerales), o bien de conseguir los alimentos necesarios para abastecer sus tropas, (asentadas en diversas localidades de la zona como Villalís, Astorga, San Martín de Torres, etc,) invadieron esta amplia región. Una lápida funeraria dedicada por un soldado a un compañero de su mismo cohorte se encuentra en la pared de la iglesia de Villagarcía de la Vega, lo que viene a corroborar la existencia de soldados romanos por esta zona. Las huestes romanas poblaban la zona quizás con la labor de vigilar el abastecimiento de alimentos a sus campamentos, o también para controlar el transporte de los metales.

Vista del "Bar de Montse", con su espléndida terraza. A nuestra espalda, se encuentra el Frontón y la cancha de baloncesto.
Con la decadencia del pueblo romano y el auge de los pueblos centroeuropeos, hacen su aparición los pueblos godos, agrupados en verdaderas confederaciones de pueblos: visigodos, (también llamados godos sabios o godos del oeste), ostrogodos, godos brillantes (o godos del este), los vándalos asdingos y vándalos silingos, gépidos y hérulos. Los godos, empujados por los Hunos de Balamber, bajan de Escandinavia y se adentran en el imperio romano de Occidente.

Farola que forma parte del acondicionamiento de la explanada para el baile. Le da una adecuada iluminación, y la convierte de noche en un buen lugar para estar.
En el año 409 los vándalos adingos ocupan Galicia y los vándalos solingos ocupan la Bética. Para ello, mandados por Genserico, invadieron Africa y se hicieron dueños del Mediterráneo, (arrebatando sus tierras a los pueblos mediterráneos). Los pobladores de dichos pueblos mediterráneos fueron traídos a España como súbditos por el citado Genserico. De la movilidad del pueblo godo da testimonio un códice de la era de 1096, escrito por el presbítero Munio y que perteneció a un tal Froila. Actualmente se encuentra en la librería de San Isidro de León, y contiene las leyes de los godos, un fragmento de un cronicón inédito, un itinerario desde Cádiz a Constantinopla y la división de las provincias y obispados de España.
De entre estas gentes traídas de Sicilia y Malta por Genserico surgiría el culto a una santa oriunda de Catania (Sicilia) y patrona de Malta, y que tuvo su ermita en San Cristóbal de La Polantera: Santa Agueda. Con la invasión árabe éstos pueblos del sur, huyendo del desastre de la guerra se encaminan hacia el norte buscando refugio al lado de los reyes y señores godos. Con ellos, se refugiaron en el norte peninsular para intentar contener el empuje árabe.

Frontón del pueblo, y en primer término, cancha de baloncesto. En los pueblos de Castilla es habitual encontrarse con instalaciones de éste tipo, que son enormemente utilizadas, al menos durante el verano. A la izquierda, está la explanada de baile; a la derecha el campo de Fútbol.
Cuando se asentaron los nobles y poco a poco fueron fijando sus fronteras, (en un avance lento pero continuado hacia el centro y sur peninsular haciendo retroceder al imperio árabe), se inició el proceso de repoblación de las tierras conquistadas, y uno de los primeros en proceder a la repoblación fue el conde Gatón, tío de los Reyes de León. San Cristóbal, según documentación existente, fue repoblada por el Marqués de Astorga con diversos colonos, a los que adjudicó varias "pomaradas". De la misma manera, la zona de Posadilla de la Vega le fue adjudicada al Conde de Luna. San Román el Antiguo contó con sede de la Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Jerusalém, bajo el mando de un prior militar, y por eso la denominación de Priorato con que se conoce a la zona. También se la denomina feligresía, por contar San Román el Antiguo, Matilla de La Vega, Veguellina de Fondo, Villamediana y Seisón de la Vega, con una sola parroquia desde los tiempos del prior cuyo superior jerárquico residía en Hospital de órbigo. Precisamente en Hospital de órbigo existía otra sede de la Orden Militar Hospitalaria, con rango de Encomienda.

Transportando en Pendón, en la fiesta de La Convivencia
Es esencial para entender el proceso de nacimiento de nuestros pueblos el origen repoblador. Sin duda que por esta zona limítrofe con el órbigo, existirían grupos de gentes que se dedicaban a la agricultura y a la ganadería en tiempos de los íberos y los astures. Los godos mantuvieron este status. A partir del siglo XI, las repoblaciones se conciben como una empresa, si no nacional, sí al menos dinástica. Esta forma de dominio de un territorio en la que el jefe de la misma -el monarca- contrata con sus colaboradores las condiciones de participación en la empresa. De esta forma, el proceso repoblador adquirirá en adelante carácter contractual bien visible en los fueros de población concedidos a grandes concejos por los reyes o por los nobles. El interés por asegurar la explotación del territorio se encauza a través de la concesión de cartas de poblamiento, de tónica especialmente agraria. Son las denominadas "Cartas Pueblas".

Jimkana de la fiesta de La Convivencia, del año pasado. Es ya una cosa habitual la gran Gimkana por parejas, el día de la fiesta por la tarde. Las pruebas a superar son las típicas. El objetivo perseguido es divertir y animar a sus participantes, y también a los que sólo la ven, desde fuera sin part
Está atestiguado en documentos que el Marqués de Astorga repobló esta zona con colonos a los que concedió explotaciones agrarias denominadas "pomaradas" y que posteriormente estableció con ellos un régimen contractual establecido en la "Carta Puebla Entera". De la evolución fonética de Puebla Entera resultó "Polantera", término similar al resultante de Pola de Gordón, Pola de Allande, Pola de Valdés, etc. Esta "Carta Puebla" dada a la población es "entera" porque les concede todos los fueros: Por un lado la concesión de contratos agrarios y de asentamiento de colonos. Por otro lado, el nombramiento de un alcalde y de un justicia. En nombre del Marqués de Astorga, el alcalde administraba los bienes que le correspondían bajo el término de impuestos, y el justicia impartía ídem y hacía de árbitro en caso de conflictos intervecinos. Este es uno de los orígenes de "La Polantera", una de las dos localidades de cuya unión surgió el actual pueblo de San Cristóbal de la Polantera.

Aunque no suele ocurrir, una vez llovió tanto que el pueblo se inundó por completo. En esta foto vemos el puente sobre la Huerga Torina, que se encuentra en la entrada del pueblo, al lado del cementerio. La imagen habla por si sola.
San Cristóbal debió surgir como núcleo vecinal más o menos al mismo tiempo que La Polantera, y se cree que en torno a un molino y a una ermita. (base de la iglesia actual) Dicha ermita estaba dedicada a los santos mártires San Fabián y San Sebastián, santos patronos de la localidad de San Cristóbal de la Polantera, hasta que Santa águeda a principios del siglo XX fue instituida como fiesta patronal. Santa águeda tuvo un lugar de culto en una ermita situada en terrenos denominados Las Barreras, predio equidistante de los núcleos originarios de la localidad actual.

Aquí podemos ver otra instantánea de aquél día en el que se inundó el pueblo. Mucho agua tuvo que caer. Todo el pueblo se convirtió en una laguna.
En aquellas dos localidades había dos santos patrones: En San Cristóbal, el santo patrón era San Cristóbal, y en La Polantera, el santo patrón era Santiago Apóstol. Las festividades de ambos patrones se celebraban el mismo día: el 25 de Julio. La existencia como se dijo anteriormente de varios colonos, dio origen a la existencia de varias ermitas dedicadas a los santos de su devoción, ya que esos colonos se reunieron allí pero provenían de sitios muy distintos. De ésta manera junto a las ermitas ya citadas, existieron éstas otras: la dedicada a San Mamés, a Santa Catalina, a San Roque y a San Antón. Las imágenes de esos santos se conservan reunidas actualmente en la iglesia actual.

Ultimamente, en los desfiles de la fiesta de La Convivencia, se ven menos carrozas que antes, proliferando los desfiles a pie. Este magnífico dragón es un buen ejemplo.
Que el origen de ambas localidades se basa en la repoblación lo atestigua un documento del año 1225 y fechado en el 23 de febrero en el que un tal Rodrigo Alvarez (hijo de Alvar), vende mediante documento extendido al efecto y conservado en el monasterio de Carrizo, una cuarta parte del pueblo de San Cristóbal a su hermana Elvira Alvarez. Según afirma la tradición, que en éstos casos tiene visos de realidad documentada, el acercamiento de las nuevas construcciones al aumentar los vecinos de las localidades originarias, motivó la fusión o unión de ambos núcleos en uno solo, dando origen a la localidad actual. Se dice que San Cristóbal estaba asentado en torno a lo que hoy es su iglesia parroquial, y La Polantera en el pago denominado Las Eras de Abajo, en la raya de los Quiñones, en torno a dos molinos movidos por agua del entonces caudaloso Reguero Grande.
Como curiosidad digna de tener en cuenta, hay que hacer mención de que en toda la provincia leonesa tenían fama las campanas de San Cristóbal de La Polantera como ahuyentadoras de las tormentas, con su toque grave, puro y prolongado.